"Si cubriéramos los desfiladeros

para protegerlos de los vendavales

jamás veríamos

la belleza de sus formas"

Facilitamos llaves de acceso para juntos re-cordar lo que ya sabemos, re-cuperar lo que ya habita en nosotros y co-crear la vida. Ir hacia el interior, posibilita mayor plenitud y comprensión de todo lo que nos rodea. El sendero ya es en sí mismo el tránsito y la evolución. El Amor es nuestra antorcha.

miércoles, 6 de enero de 2010

Los cuatro elementos.


 Básicamente, nuestro Zodíaco y los signos son tan sólo una medida circular, una escala de 360 grados. Cada una de las doce secciones de esta medida circular tiene ciertas características, basada en las cualidades asociadas con los elementos.
La tradición considera que el universo entero está compuesto de los elementos: fuego, aire, agua y tierra. Cuando aplicamos este sistema a las personalidades, los elementos representan ciertos rasgos básicos y otorgan un cierto "temperamento".
Los cuatro elementos pueden considerarse como cuatro principios básicos de la vida. Estos pueden aplicarse a todo tipo de cosas a través de los principios de similitud y analogía. C.G. Jung abrió la puerta a una moderna comprensión de estas categorías desarrollando un sistema de tipo, en el cual los elementos corresponden a cuatro funciones básicas de la psique.

Fuego
La personas con un fuerte énfasis de fuego son espontáneas e impulsivas, aplican su energía con todo su corazón. Su repuesta emocional es rápida y tienen una imaginación vivaz.
Aire
Las personas de Aire son rápidas y animadas. Aplican su energía de maneras muy diversas. Tienden a intelectualizar sus sentimientos y expectativas.
Agua
Las personas con un fuerte énfasis de agua son del tipo sentimental y son muy sensibles. Sus vidas imaginativas y emocionales son ricas y profundas.
Tierra
Las personas de Tierra reaccionan lenta y tranquilamente. Su dedicación es constante y perseverante. Emocionalmente, están profundamente enraizadas y son lentas ante los cambios.
Los cuatro elementos de la astrología clásica occidental representan cuatro formas en las que la energía se manifiesta, cuatro expresiones del todo, desde su forma más densa y pesada a la más inmaterial. Hay otras formas de energía, puesto que en el universo todo es energía, pero estas cuatro bastan para describir todo el amplio espectro de las manifestaciones físicas y psíquicas de los organismos: la Tierra, el Agua, el Aire y el Fuego.
Los cuatro elementos simbolizan diferentes maneras de percibir el mundo y a sí mismo.
                                   
                                    
Elemento Fuego

El fuego es la energía menos condensada de las cuatro, la más inmaterial y la más veloz. El fuego es acción, pero no una acción producto de una convicción, de un sentimiento o de una reflexión, sino más bien de lo que podríamos llamar una voluntad instantánea, y es por eso que se le considera un elemento de intuición.

El fuego es voluntad, la que puede ser dispersada en simples deseos o pasiones, o en verdadera voluntad regida por la escala de valores individual El fuego se erige como el catalizador de las más rápidas transformaciones de energía


Elemento Tierra

La tierra es la más densa de las formas de energía de los elementos, la más tangible y medible; así mismo es el más lento de ellos, lentitud que compensa con perseverancia y tesón. La tierra es un elemento de percepción; su aproximación al mundo se realiza mediante los sentidos: palpando, oliendo, pesando, mirando, midiendo, escuchando, de ahí su escasa velocidad. En los elementos terrestres, representa lo mineral; en la conciencia del hombre, lo corporal.


Elemento Aire

Es el segundo elemento menos denso de la astrología, después del fuego. Su poca materialidad le conduce a ser el rector del pensamiento. Su campo de acción está en las ideas, en la creatividad, en la imaginación, la reflexión, la fantasía, la comunicación a través del lenguaje escrito o hablado. A diferencia de los dos anteriores, este es un elemento racional y representa nuestro poder cognoscitivo El mundo mental de este elemento elabora los recipientes invisibles a los que se puede acceder sólo después de volcar en ellos la materia. En su mundo no hay un suceder, sino sólo un crear; todo conocimiento es una activa formación en sustancia mental, conectada y proyectada hacia el futuro


Elemento Agua 

El cuarto de los elementos, el agua, es la segunda energía más densa después de la tierra. Como tal, su expresión y expansión se produce en forma de ondas circulares en todos sentidos. Es bien conocido que no es posible restringir esta expansión, y que un estímulo aplicado en cualquier punto de su masa hará vibrar hasta el más lejano rincón de la misma

Al mundo del agua pertenecen las pasiones y los instintos, el dolor y el placer, los sentimientos, los temores y anhelos, las esperanzas y desesperanzas, lo esotérico y todo el mundo psíquico, todo aquello que no se formula en pensamientos ni a través de los sentidos ni por medio de la materia. El tiempo y el espacio cobran aquí una relatividad asombrosa, siendo la principal unidad de medida la intensidad de lo que "me atrae" o "me repele", "me gusta" o "me disgusta". Todo lo que no tiene suficiente intensidad se vuelve lejano e insignificante.

El sistema solar y la creación.






















Desde siempre los humanos hemos observado el cielo.
Hay millones de galaxias que se mueven por el espacio intergaláctico. Entre todas forman el Universo, cuyos límites todavía no conocemos. Materia, energía, espacio y tiempo, todo lo que existe forma parte del Universo. La materia no se distribuye de manera uniforme, sino que se concentra en lugares concretos: galaxias, estrellas, planetas ... Sin embargo, el 90% del Universo es una masa oscura, que no podemos observar.

Las estrellas son masas de gases, principalmente hidrógeno y helio, que emiten luz. Se encuentran a temperaturas muy elevadas. En su interior hay reacciones nucleares.
Las estrellas evolucionan durante millones de años. Nacen cuando se acumula una gran cantidad de materia en un lugar del espacio. Se comprime y se calienta hasta que empieza una reacción nuclear, que consume la materia, convirtiéndola en energía. Las estrellas pequeñas la gastan lentamente y duran más que las grandes

 Las galaxias  son enormes agrupaciones de estrellas y otros materiales.



Nuestro Sistema Solar forma parte de una galaxia, la única que hemos visto desde dentro: La Vía Láctea. Desde siempre hemos conocido su existencia . Aparece como una franja blanquecina que cruza el cielo y, de ahí, toma su nombre: camino de leche.

Dentro de la Vía Láctea podemos encontrar diversas formaciones de estrellas y polvo interestelar. Las más destacables son las nebulosas y los cúmulos estelares.


Vemos las estrellas, excepto el Sol, como puntos luminosos muy pequeños, y sólo de noche, porque están a enormes distancias de nosotros. Parecen estar fijas, manteniendo la misma posición relativa en los cielos año tras año. En realidad, las estrellas están en rápido movimiento, pero a distancias tan grandes que sus cambios de  posición se perciben solo en siglos.

El Sistema Solar está formado por una estrella central, el Sol, los cuerpos que le acompañan y el espacio que queda entre ellos.



Nueve planetas giran alrededor del Sol: Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón. La Tierra es nuestro planeta y tiene un satélite, la Luna. Algunos planetas tienen satélites, otros no.

Los asteroides son rocas más pequeñas que también giran, la mayoría entre Marte y Júpiter. Además, están los cometas que se acercan y se alejan mucho del Sol.


Casi todo el sistema solar por volumen parece ser un espacio vacío que llamamos "medio interplanetario". Incluye varias formas de energía y se contiene, sobre todo, polvo y gas interplanetarios

 Los planetas, muchos de los satélites de los planetas y los asteroides giran alrededor del Sol en la misma dirección, en órbitas casi circulares



Es difícil precisar el origen del Sistema Solar. una inmensa nube de gas y polvo se contrajo a causa de la fuerza de la gravedad y comenzó a girar a gran velocidad, probablemente, debido a la explosión de una supernova cercana.

La mayor parte de la materia se acumuló en el centro. La presión era tan elevada que los átomos comenzaron a partirse, liberando energia y formando una estrella.Al mismo tiempo se iban definiendo algunos remolinos que, al crecer, aumentaban su gravedad y recogían más materiales en cada vuelta.
También había muchas colisiones. Millones de objetos se acercaban y se unían o chocaban con violencia y se partían en trozos. Los encuentros constructivos predominaron y  después cada cuerpo continuó su propia evolución.

Las antiguas civilizaciones agrupaban las estrellas formando figuras Las constelaciones que acompañan la trayectoria del Sol, la Luna y los planetas, en la franja llamada zodíaco, nos resultan familiares: Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpión, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis.